Entrenar durante el verano

Alexandra Rodés- En pleno verano ya, sol y calor se hacen notar! Protagonistas ambos de esta época del año, nos sugieren y estimulan, nos procuran sensaciones únicas. Y una forma de hacer, de movernos y comer van sin duda acorde durante estos días. Es importantísimo pues escuchar nuestro cuerpo y no hacer las cosas de forma mecánica y robótica. Nuestras necesidades van cambiando, ya que andan sujetas a un ambiente y entorno en constante evolución, y por ello debemos atender los mensajes que nos da nuestro organismo en cada momento.

A tener en cuenta sobre el ejercicio bajo el calor intenso:

– Necesitamos al menos un par de semanas para aclimatarnos y poder entrenar, tras las cuales nuestro cuerpo es capaz entre otras cosas de empezar a sudar más rápidamente, siendo además el sudor mucho más aguado que al principio.

-Hay que tener en cuenta que aún habiendo transcurrido el periodo de aclimatación a nuestro cuerpo le costará rendir del mismo modo que cuando el ambiente es más fresco. Una constante regulación de la temperatura, así como el envío de sangre a la musculatura, la piel y el cerebro son grandísimo trabajo y estrés para el organismo, ahora más que nunca! Seamos pues comprensivos y no forcemos la máquina.

image-Cuando las temperaturas son extremadamente altas (cerca de los 40 grados) el riego sanguíneo hacia el cerebro sufre y se ve reducido. Si a ello le sumamos ejercicio intenso, aumentando pues la temperatura corporal, la situación puede llegar a ser peligrosa. Por esta razón es conveniente evitar entrenamientos fuertes en momentos de máximo calor. Procuremos salir temprano en la mañana o a última hora del día, cuando el termómetro no esta al rojo vivo.

-Cuando además de calor hay mucha humedad en el ambiente nuestro cuerpo tiene que hacer frente a otro estrés, lo cual elevará todavía más la temperatura corporal. La evaporación del sudor es clave para regular la temperatura interna y refrescarse, y esta se ve amenazada si la humedad y el calor van de la mano. De modo que hay que ser vigilantes si el escenario es un combinado de ambas cosas, el cual se da sobretodo en climas tropicales.

– Ante cualquier síntoma o signo de insolación pararse y buscar un lugar fresco son la solución, mojarse e hidratarse adecuadamente, la sensatez pues y el aceptar que no hay que sobrepasar ciertos limites es clave. Atentos pues a síntomas como calambres tanto musculares como en la zona de la barriga o estómago, respiración agitada así como un pulso acelerado y/o irregular, un sudor frío que nos da escalofríos, y por supuesto cualquier sensación a nivel cerebral de tipo mareo, cansancio o falta de concentración, ante las cuales hay que parar de inmediato.

-Ropa ligera y transpirable son el atuendo perfecto, a ser posible de color claro, y con una gorra que nos proteja el cráneo!

image-Con respecto a la hidratación, perdemos mucha agua y minerales a través del sudor, y por ello es clave beber suficiente y aportar al organismo los electrolitos perdidos durante el ejercicio, como el sodio y potasio entre otros. Para reponernos tenemos a elegir o preparar varias bebidas isotónicas naturales, entre ellas el agua de coco, el agua con limón y una pizca de sal, y el gazpacho! Si si, una bebida esta última tan popular y además super rica en sales minerales! Ideal!

-A nivel nutritivo disfrutamos de una gran variedad de fruta y verdura en estos meses, aprovechemos de sus sabores y riqueza en minerales y vitaminas, todo ello nos ayudará a llevar con todavía más ganas el veranito! Incluir alimentos de todos los colores nos asegura el aporte del reino entero de antioxidantes, ahora muy necesarios para nuestra piel expuesta al sol constante.

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Preparados y mentalizados todo puede hacerse en verano. Lo importante es conocer y aceptar los limites que hay, y disfrutar de hasta donde se puede llegar!

Alexandra Rodés- Especialista en nutrición y hábitos de vida saludables

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